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Guías para quien hace mantenimiento · 4 de 4

La primera medición vale tanto como tu capacidad de repetirla

Un programa de monitorización se decide antes del primer sensor: en la línea base, en los estados operativos que distingues y en los umbrales que dejas por escrito. Aquí encontrarás cómo se empieza, qué dicen realmente las normas y qué es solo práctica habitual.

Publicada el , actualizada el

En resumen

  • La línea base es una condición, una máquina estable y conocida, no un número mínimo de mediciones.
  • Una máquina con varios regímenes necesita una línea base por estado.
  • Dos criterios: el nivel absoluto y la variación, que es el 25% del límite B/C, no de la línea base.
  • Los programas fallan en quién mira los datos, no en la medición.

La línea base es una condición, no un número de mediciones

Línea base significa una sola cosa: los datos recogidos cuando el funcionamiento de la máquina se conoce como aceptable y estable (ISO 13373-1:2002, apartado 7.2.1; ISO 17359:2018, apartado 8.10).

Muchos esperan una prescripción del tipo doce mediciones en treinta días. No existe: ninguna de las normas citadas fija un número de muestras ni una duración mínima. Fijan una condición: funcionamiento normal y estable, tras el rodaje, con las condiciones operativas documentadas.

Una condición es más seria que un número: un número se cumple incluso midiendo doce veces una máquina que funciona mal. En una máquina nueva o recién revisada la vibración cambia en los primeros días: es rodaje, no degradación. La línea base se toma después, en régimen estacionario, anotando velocidad, carga, caudal y presión junto con la medición.

Una máquina con varios estados necesita varias líneas base

Una máquina que trabaja en varios regímenes no tiene una vibración normal: tiene una por estado. Un ventilador con variador al 40% y el mismo ventilador al 90% son dos máquinas, desde el punto de vista de la medición. La ISO 20816-3 (apartado 4.5) exige medir en todas las condiciones en las que la máquina trabaja durante largos periodos, tomando el valor más alto como severidad.

El error que vacía el programa: mezclar estados distintos en una única línea base. El resultado es una media que no describe ningún estado real, y el sistema salta cuando la máquina solo ha cambiado su modo de trabajar.

Dos criterios de evaluación

La ISO 20816-1 separa el nivel absoluto (apartado 6.3.2) de la variación respecto a una referencia (apartado 6.3.3). El segundo ve lo que el primero no ve: una máquina puede pasar de 1,6 a 2,6 mm/s sin salir de la zona B, pero la variación dice que algo ha cambiado.

ZonaGrupo 2, soporte rígidoCómo se lee
Ahasta 1,4 mm/stípico de una máquina recién puesta en servicio
Bhasta 2,8 mm/spuede trabajar así durante mucho tiempo
Chasta 4,5 mm/sno debería trabajar así de forma continua
Dmás de 4,5 mm/spuede dañar la máquina

Velocidad RMS de banda ancha, grupo 2 (más de 15 kW y hasta 300 kW) sobre soporte rígido; otras clases tienen otros valores. Son orientaciones, no un boletín de notas: fabricante y cliente pueden acordar valores distintos. Un requisito, sin embargo, sí es obligatorio: dos mediciones solo se comparan si se toman en el mismo punto, con la misma orientación, en condiciones operativas similares y en régimen estacionario.

El 25% de qué

El umbral del 25% no es el 25% de la línea base ni de la medición anterior: es el 25% del límite entre la zona B y la zona C (ISO 20816-3, apartado 6.3).

Grupo 2 sobre soporte rígido: límite B/C en 2,8 mm/s, por tanto 0,7 mm/s. Es una cantidad absoluta, que cambia con la clase de la máquina y no con tu línea base:

  • línea base de 0,5 mm/s que sube a 1,3: variación de 0,8, umbral superado;
  • línea base de 2,0 que sube a 2,4: variación de 0,4, por debajo del umbral.

En porcentaje serían +160% y +20%, pero el criterio se aplica en mm/s. El 25% sigue siendo una orientación: la norma admite otros valores basados en la experiencia, y pide investigar las variaciones evidentes incluso por debajo del umbral.

Alerta e intervención

La alerta señala un valor alcanzado o una variación significativa: la máquina puede seguir trabajando mientras investigas. La intervención indica el nivel más allá del cual seguir puede causar daños.

Alerta en el límite B/C e intervención en el límite C/D es práctica común, no regla normativa. Lo que dice la norma, en cambio:

  • alarma por encima de la línea base en un 25% del límite superior de la zona B, y en ningún caso más de 1,25 veces ese límite (ISO 20816-3, apartado 6.5.2); con una línea base baja puede quedar por debajo del límite B/C, y así está previsto;
  • máquina nueva sin línea base: parte de la experiencia con máquinas similares o de los valores de aceptación acordados, y luego corrige; tras una revisión importante se vuelve a hacer;
  • el límite de intervención afecta a la integridad mecánica y depende del diseño: cae en la zona C o D, normalmente no más de 1,25 veces el límite superior de la zona C (apartado 6.5.3);
  • los umbrales iniciales son un punto de partida: la ISO 17359 recomienda revisarlos con el tiempo (apartados 8.9 y 11).

Quién mira los datos

Los programas no fallan en la medición. Fallan en cuatro preguntas sin respuesta escrita: quién mira los datos, cada cuánto, qué se hace cuando salta un umbral, quién para la máquina. Responde con nombres de personas, antes de comprar nada.

El enemigo es la falsa alarma: unas pocas semanas de notificaciones inútiles y el sistema queda ignorado. Tres defensas: compara solo mediciones tomadas en condiciones similares; filtra estadísticamente antes de aplicar el criterio de variación, como sugiere la ISO 20816-3 para las máquinas de comportamiento variable; valida la calidad de la medición (transductor averiado, máquina parada, vibración de una máquina vecina).

El dato que deja de llegar. Un sensor muerto y una máquina sana se parecen: ninguno de los dos señala nada. Mira la antigüedad de la última medición, no solo el valor; crúzala con las horas de marcha o con el consumo eléctrico; de vez en cuando ve a tocar el sensor, las fijaciones se aflojan.

Lista de comprobación para empezar

  1. Qué máquinas entran y por qué: por criticidad, no por comodidad de acceso.
  2. Qué fallos esperas, y si tienen un síntoma medible.
  3. Dónde mides: puntos sobre los rodamientos, marcados y nombrados por escrito.
  4. Cómo fijas el instrumento: método, calibración y sensibilidad no cambian nunca.
  5. Qué estados operativos distingues, y qué registras: al menos revoluciones y carga.
  6. Cuándo termina el rodaje y empieza la línea base.
  7. Qué umbrales iniciales usas, de dónde vienen, cuándo los revisas.
  8. Quién mira los datos, cada cuánto, qué hace si salta un umbral.
  9. Quién para la máquina, y quién lo sustituye.
  10. Cómo te das cuenta de que un instrumento ha dejado de hablar.

Fuentes y aviso legal

ISO 13373-1:2002, apartados 4.4, 5.2, 5.4 y 7.2. ISO 17359:2018, apartados 7.2, 7.3, 7.4, 8.4, 8.9, 8.10, 9.3 y 11. ISO 20816-1:2016, apartado 6.3. ISO 20816-3:2022, apartados 4.5, 6.3, 6.4, 6.5 y Anexo A. Contenidos reformulados con nuestras propias palabras; texto íntegro disponible en UNI, el organismo italiano de normalización. Documento divulgativo: lo que aquí se recoge es una reformulación, no el texto normativo.

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